© Exclama Comunicación 2026
EL CONTEXTO
POWEN ya contaba con una identidad de marca definida en el momento en que empezamos a trabajar con ella. A partir de ahí, el trabajo no pasaba por redefinir la marca, sino por hacer que esa identidad funcionara de verdad en el terreno digital.
Web, landings, herramientas comerciales, newsletters y otras piezas debían responder a una misma lógica, sostener un mismo relato y proyectar una experiencia de marca reconocible en todos los puntos de contacto. Esa continuidad se aprecia en los distintos materiales desarrollados, desde interfaces centradas en el control del consumo y el seguimiento de instalaciones hasta piezas orientadas a información, captación y relación con el usuario.
EL RETO
El reto consistía en dar continuidad a una marca recién nacida sin desvirtuar su esencia. No se trataba solo de aplicar una identidad visual sobre distintos soportes, sino de traducirla a un ecosistema digital completo, coherente y funcional.
Eso implicaba trabajar con una mirada de conjunto: conseguir que cada nueva pieza mantuviera la personalidad de la marca, respetara sus códigos y, al mismo tiempo, respondiera a necesidades distintas. Había que ordenar la experiencia, hacer comprensible un servicio complejo y lograr que todos los desarrollos, desde los más comerciales hasta los más operativos, hablaran el mismo idioma. La guía de marca marcaba, además, un tono cercano, claro, didáctico y con ingenio, por lo que el desafío también pasaba por trasladar esa forma de comunicar a entornos digitales muy diversos sin perder consistencia.
LA SOLUCIÓN
Desde Exclama asumimos el papel de brand guardian, convirtiendo una identidad ya creada en un sistema vivo. Más que desarrollar piezas aisladas, construimos un ecosistema digital conectado, donde cada entorno cumplía una función concreta dentro del conjunto y reforzaba la misma idea de marca.
Trabajamos en el despliegue digital de POWEN a través de distintos activos y experiencias: una web alineada con su universo visual y verbal, landings orientadas a captación, herramientas comerciales pensadas para acompañar la venta, newsletters y entornos digitales, concebidos para acercar al usuario al control de su energía desde una lógica más clara, útil y accesible. En esas interfaces, la marca no solo se reconocía por su diseño, sino también por la manera de ordenar la información, acompañar procesos y hacer más comprensible la relación con la energía.
Dentro de ese recorrido, la campaña Todo empieza con el sol ocupó un lugar especialmente relevante. Funcionó como una expresión creativa especialmente clara del universo de POWEN: una idea capaz de condensar en un mensaje sencillo y reconocible la propuesta de la marca, reforzando su notoriedad y ayudando a proyectar un relato más emocional y memorable. Más que una acción aislada, encajaba como una pieza natural dentro del sistema, alineada con la visión general de marca y con su manera de presentarse ante el usuario.
El resultado fue un trabajo de construcción sostenida: una forma de acompañar a POWEN en su crecimiento, proteger la coherencia de su identidad y convertirla en una experiencia digital consistente, transversal y preparada para evolucionar con la marca.